sábado, 6 de diciembre de 2014

Los Guerreros de San Martin - Chacarita Juniors

Los Guerreros de San Martín
Por Alan Mineo












Exactamente han transcurrido 871 días desde que Chacarita Juniors descendió a la Primera B Metropolitana desde la B Nacional. Desde aquel 30 de Junio de 2012, en el partido definitorio ante Nueva Chicago para salvarse del descenso, los hinchas “Funebreros” han vivido días fatídicos, nefastos, de calvario, de tristeza, ya que un club de tanta importancia e historia no merecía estar en la tercera categoría del fútbol argentino.

Allí, las temporadas pasaban sin pena ni gloria para el conjunto de San Martin. Muchos técnicos han desfilado en la institución durante dos años y medio, sin encontrarle un funcionamiento eficaz al equipo: Salvador Pasini, Carlos Leeb, Fabián Itabel, entre otros… Pero hay uno de ellos, muy exitoso, que se destacó entre todos por sus fuerzas y ganas de conseguir el objetivo más preciado: el ascenso. ¿Su nombre? Aníbal Biggeri, el general encargado de sacar adelante el mal momento y que cumplió a rajatabla su principal lema, declarado hace un tiempo atrás en este periódico: “La meta es ascender”. Y se dio, porque Chacarita obtuvo junto a él 30 de los últimos 36 puntos en disputa, logrando conseguir el primer puesto, por sobre Estudiantes de Buenos Aires, Tristán Suarez y Villa Dálmine.

Fue muy destacada la labor de Aníbal, ya que tomó las riendas de un equipo necesitado de resultados positivos de manera inmediata. Junto con su ejército en el terreno de combate logró ganar distintas batallas a lo largo de este 2014, entre las que se destacan la Batalla de Caseros (venció a Estudiantes por 4-1 como visitante cuando el rival se disponía a salir campeón con muchos puntos de ventaja sobre los demás equipos) y la Batalla de Ezeiza (derrotó fuera de casa 2-0 a Tristán Suarez, uno de los candidatos al ascenso).

Sencillo y humilde, Anibal ganó la peor de las batallas

Con el pasar de los días, en cada una de ellas, más los partidos como local (se destacan los triunfos ante Atlanta por 1-0 y ante Dálmine, por el mismo resultado, en la última fecha),  los “Funebreros” formaron un sólido ejército para expandir su territorio en la Primera B Metropolitana y tomaron el control absoluto de San Martin, con el objetivo de poner orden a tanto barullo. El general se encargó de terminar con un período de guerras, tormentos, desilusiones, torturas y sufrimientos, y le dio a Chacarita una era de paz, bonanza y grandeza imperial. Sus guerreros emplearon la formación 4-2-3-1  que le dieron tantos buenos resultados para vencer a sus enemigos.

En la primera línea, Emanuel Moralez y Maxi Paredes se hallaban en los sectores laterales demostrando su fuerza, lucha y velocidad ante los rivales, mientras Gonzalo Rocaniere y Franco Racca/Brian Ortiz se destacaban por la valentía ante cada jugada, tanto defensiva como ofensiva, el hostigamiento de forma apacible, sin ocasionar ningún tipo de daño, cuyos gritos inspiraban confianza en sus aliados e infundían el miedo entre sus enemigos. Unos metros más adelante estaba la segunda línea, conformada por hombres con mucho coraje, combatientes y luchadores expertos en este tipo de batallas, con o sin armas de defensa, como lo son Víctor Zapata, el líder de la zona por su prolongada carrera, acompañado de Miguel Mellado. Amplio conocimiento de la materia deben tener estos guerreros, y ellos, sin dudas, lo son.

Además, delante de ellos se encontraba el trio creativo, compuesto por Facundo Melivilo, Damián Manso y Matías Rosso, encargado de vencer a las tropas enemigas con astucia, gritos de comando e influencia en el campo de batalla, con el fin de tomar las decisiones más sabias y virtuosas para destacarse en el combate. Tercera línea más que tenebrosa, y gracias a ellos, se obtuvieron varios intervalos de un trayecto que terminó en la gloria, y que el pueblo “Funebrero” adoraba juntarse en el estadio para verlos. Y la última recta estaba conformada por Cristian Bordacahar, el guerrero distinto a todos, cuya robustez es envidiable y quien usó sus impulsos de manera magistral, por su capacidad para explorar, intimidar, desafiar y dejar en ridículo a sus adversarios.

El equipo de Chacarita, minutos antes del partido final.
Foto: La Gloriosa Tricolor

En el torneo, el general Aníbal construyó un ejército para el recuerdo, con muchas ansias de obtener la victoria en cada terreno de la provincia de Buenos Aires. En él, se edificó la obra de un comandante en el arco, cuyo nombre es Agustín Rossi: su altura, su contingencia para evitar la caída de su tropa en cualquier momento, su corpulencia tan interesante para esta clase de definiciones y su seguridad ante avances del adversario fueron necesarias para conseguir el deseo más preciado por todo San Martín.

Todo lo anteriormente reflejado, hace referencia a un tema muy importante en la historia mundial, que cambió por completo los mapas de Europa, más precisamente en Roma, Italia, ya que allí se inició el ascenso del Imperio Romano en el año 27 antes de Cristo, hasta su caída en el 476 después de Cristo. Con el pasar de los años, los romanos conformaron un sólido ejército para conseguir otras tierras alrededor del Mar Mediterráneo y beneficiarse con riquezas. A medida que la extensión crecía, se hacía muy difícil gobernar su totalidad y como consecuencia, Julio César se encargó de ello, logrando su tarea de manera exitosa.

Los guerreros, en pleno combate

El ascenso está concretado. Chacarita volvió a la Primera B Nacional, en donde para la siguiente temporada tendrá muchos equipos de relevancia y con historia para luchar, además de viajar por diversas provincias y ciudades de nuestro país. Sin vacilar, el entrenador Aníbal Biggeri armó un equipo capaz de conseguir el campeonato y alcanzó la gloria, aunque en ocasiones ésta puede ser efímera, dependiendo del paso del tiempo. Seguramente se lo reconocerá como tal, por la hazaña conseguida con trabajo, sencillez y humildad, y será recordado como el entrenador que rescató al “Tricolor” del infierno.  


En este 2014, cuya principal herramienta negativa fue el sufrimiento, Chacarita aniquiló las adversidades que se le presentaron y aparecieron los guerreros de San Martin.

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